Resumen: |
El libro está dividido en cuatro partes: Los pueblos, Las voces, Los niños, Los hombres, con sus respectivos e iniciales Partes de Guerra, como una forma de comprendernos y autocontemplarnos, desde nuestras raíces, en el espejo terrible de las espantosas circunstancias que vivimos. Se percibe, por otro lado, que sólo la última sección tiene nombres personales y esto por una única razón: porque también hay hombres o mujeres que representan, emblemática o paradigmáticamente, en la historia de un pueblo, la lucha frontal contra la sevicia y la impunidad en nuestros sueños. Por lo que se exigía personalizarlos, en su ira y sufrimiento. Y, en muchos de ellos, en su inocultable liderazgo histórico. Ejemplo y consecuencia-de unos y de otros- que jamás debemos olvidar, sino comprender y estimularnos en ellos. No está demás señalar que hemos respetado-en lo posible- sus expresiones idiomáticas, sus giros y construcciones verbales y lingüísticas. Aparte de labrar, claro está, dentro de los límites posibles, con sus voces y sintaxis cierta poesía. |